El estado actual de la producción de largometrajes en el viejo continente.

Desde que los hermanos Lumière revolucionaron los salones parisinos y con ellos al resto del mundo en 1895, Europa se ha considerado históricamente como la cuna del cine. Durante finales del S.XIX y hasta bien entrada la segunda década del S.XX, Europa lideró al mundo en la producción de contenidos audiovisuales, incluso sobrepasando al gigante en el que hoy se ha convertido Hollywood, ya que, durante los inicios de este siglo, en la época de bonanza que sirvió de preludio al desastre del 29, los filmes europeos superaban en número y recaudación a los norteamericanos, incluso dentro de su propio país.
Sin embargo, la situación en la que el cine europeo se encuentra hoy en día es bien distinta, y no necesariamente de forma positiva. Aunque la industria europea sigue produciendo considerablemente más largometrajes que la norteamericana, unos 1500 frente a «solo» sobre 600 en 2013, el panorama ha cambiado. Casi el 70% de las recaudaciones en taquilla dentro de europa pertenecen al cine hollywoodiense. (European Parliament, An overview of Europes film industry, 2014, p.2) Esto se da porque las grandes compañías audiovisuales norteamericanas, con sus sistemas de producción vertical (es decir, que controlan cada escalón de la producción), mega-franquicias, y cientos de millones de dólares que gastar en marketing, son simplemente demasiado dominantes frente a una industria cinematográfica europea que se centra más en la mediana y pequeña empresa, en proyectos más experimentales, artísticos y financieramente modestos. Esto no significa, sin embargo, que no existan excepciones a la norma como puede ser el caso de la compañía francesa Vivendi, un verdadero gigante de las telecomunicaciones que se posiciona como la sexta compañía audiovisual más grande del mundo.
Incluso dentro de europa la situación es muy desigual entre países. Los conocidos como los «big five»: Francia, Alemania, Reino Unido, España e Italia (en ese orden), aglutinan un 80% de la industria cinematográfica del continente, mientras que muchos otros países como pueden ser Grecia, Noruega o Portugal tienen una industria audiovisual muy reducida. (Joan M. Corbella, La producción audiovisual en europa, Universitat Pompeu Fabra, 2013, pp. 4, 5) A parte, el cine europeo tiene generalmente poco calado fuera de nuestras fronteras. De los alrededor de 1500 largometrajes que dijimos que se producían anualmente en el continente, menos de doscientos fueron mostrados en salas de cine del marco internacional (fuera de europa), y aquellos que lo hicieron solo consiguieron recaudar alrededor del 19% de sus beneficios en estos mercados internacionales.
Con todo, y aunque estos últimos datos parezcan muy oscuros, la industria cinematográfica europea continua siendo un sector importante, que emplea a más de 400.000 personas a lo ancho del continente y está conformado por alrededor de 90.000 empresas. (European Parliament, An overview of Europes film industry, 2014, p.3 ) A parte, el alza en la consumición de contenido audiovisual online mediante plataformas streaming, junto con las nuevas normativas de la Unión Europea en protección y fomento del sector, están dando nueva vida y crecimiento a la industria.












