Dr. Jekyll and Mr. Hyde cuenta la historia de un doctor, el Dr. Jekyll, que afirma la existencia de una dualidad presente en todo ser humano, la bondad y la maldad. Este doctor intentará separar estas 2 características presentes en las personas, y para ello irá en busca de una especie de poción que haga posible esto. Una vez obtenida esta substancia, la probará en sus propias carnes para experimentar sus efectos, y será aquí cuando se produzca una dualidad en la personalidad del Dr. Jekyll. Por una parte, estará presente la personalidad bondadosa del propio doctor y por otra parte se dará a luz a una personalidad maligna, la de un ente maligno llamado Mr. Hyde, ambas interpretadas por el célebre actor John Barrymore.
Este año se cumplen 100 años del lanzamiento de esta célebre película, cuya traducción al español fue El hombre y la Bestia (1920). Este filme estuvo al cargo de la productora americana Famous Players-Lasky, en el cual se encargó de dirigir el director canadiense John S. Robertson, que hasta entonces había dirigido más de una decena de proyectos pero fue con esta película donde alcanzó su máximo esplendor y popularidad como director. No obstante no se trata de una creación original de este director sino que se trata de la más popular de las adaptaciones cinematográficas de la novela titulada The Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1886), escrita por el reconocido autor británico Robert Louis Stevenson, la cual tuvo un destacado impacto en la sociedad británica de la época. Se trata de la segunda adaptación cinematográfica del libro ya que unos años antes, en el 1912, el director Lucius Henderson ya había realizado una adaptación al cine de esta archiconocida novela que retrata a la perfección un transtorno psiquiátrico que hace que una persona disponga de más de una identidad.

Hay razones de sobra para argumentar que esta es una de las grandes obras pertenecientes al movimiento del cine de terror mudo. Uno de los aspectos claramente destacables son las magistrales actuaciones del reparto entre las que destacan John Barrymore interpretando un doble papel, Martha Mansfield, Brandon Hurst… Otras de las grandes razones para declarar la magnitud de esta cinta es la utilización de unos escenarios y una banda sonora adecuadamente seleccionados para representar la sociedad de la época y que sirven para transmitirnos ese ambiente de tensión y horror. Entre las grandes películas de este movimiento también podríamos situar a The Cabinet of Dr. Caligari (1920), obra del director alemán Robert Wiene; The Phantom of the Opera (1925) dirigida por Rupert Julian; y posiblemente la obra más reconocida y que mejor ejemplifica el movimiento del cine de terror mudo, Nosferatu (1922) del genio alemán Friedrich Wilhelm Murnau.
Según la opinión general de la crítica, esta película no destaca mayoritariamente por ser una de las mejores de la historia a nivel técnico pero sí se trata de una excelente adaptación de guión de una novela llevada a la gran pantalla, con un apasionante argumento. Fue indispensable para contribuir en gran medida a la evolución del género de terror, que ya comenzara en los primeros años del cine como tal. El género experimentaría un notable crecimiento en los años 30 con cintas tales como Drácula (1931), Frankestein (1931), etc.
Lo más impactante de este filme es que siguen pasando los años y sigue transmitiendo terror a los espectadores. Esto es una prueba y un ejemplo de que las cosas que nos dan miedo y nos producen terror no cambian en gran medida con el paso del tiempo. El terror es algo atemporal y es por eso que esta genialidad del cine de terror mudo, Dr. Jekyll and Mr. Hyde, a pesar de ser una obra que se estrenó hace ya 100 años, sigue provocando escalofríos en la audiencia.
Por: Sanmartín Gutiérrez, David










